ALMONTUR, Asociación de Turismo Rural Sierras Altas de Moratalla, Murcia.
Comprende los pueblos de: El Sabinar, Calar de la Santa, Campo de San Juan y Campo de Bejar.
Encrucijada de caminos, montañas ricas en fuentes y cursos de agua, pobladas desde la prehistoria, nos dejan admirar sus bellas manifestaciones en arte rupestre, levantino y esquemático, que en estas sierras de Moratalla tienen su máximo esplendor.
Aquí encontraras la huella Ibera, Romana, Arabe... en valles de inigualable belleza, con alojamientos rurales perfectamente equipados, en cortijos rehabilitados al efecto, donde puedes encontrar tranquilidad, gastronomía, rincones típicos y la hospitalidad de sus gentes.
Conozcamos un poco más de cada uno de éstos pueblos:
EL SABINAR
El Sabinar es una aldea perteneciente al municipio murciano de Moratalla, totalmente rodeada de campo en el que existen amplias zonas de cultivo. Cuenta con una población aproximada de unos 480 Habitantes y se encuentra a una altitud de 1200 metros sobre el nivel del mar.
Con inviernos frios y veranos templados, la temperatura llega a ser inferior a 0ºC, produciendose ocasionalmente nevadas intensas durante las épocas más frías del año, mientras que en verano es acompañado de una suave brisa y temperaturas agradables que hacen placentera la estancia en la calle o incluso al sol.
Los vestigios mas antiguos de esta pedania se remontan a la prehistoria, podemos encontrar ejemplos de pinturas rupestres, restos de trazos esquemáticos que nos muestran los primeros ejemplos de representaciones figurativas de la historia del hombre.
El nombre de ésta pedania aparece en los documentos coincidiendo con la reconquista cristiana del territorio murciano siendo una de las primeras poblaciones encomendadas a la Orden de Santiago para la labor de repoblacion proyectadas por Alfonso X.
La ermita de San Bartolomé ya estaba construida durante el siglo XVII y durante el siglo XVIII esta pequeña población creció y fue aumentando sus recursos señal de prosperidad de un pueblo dedicado a roturar y labrar sus tierras, fértiles para el cultivo del cereal.
Sabemos que en el siglo XVIII se construyó una tercia para almacenar el grano recogido para cubrir los diezmos a pagar a la Encomienda de Santiago.
Una de las fuentes económicas más importantes de El Sabinar ha sido tradicionalmente las Salinas del Zacatín, explotadas ya en la época íberica y romana. Las Salinas fueron a lo largo de los siglos XIX un importante foco económico de la zona ya que producian sal para el uso de las familias que alli residian y a nivel comarcal. Actualmente las Salinas se encuentran en un excelente estado de conservación, siendo un potente atractivo turistico de ésta zona.
Si por algo destaca ésta pedanía es por la especie arbórea que le da nombre: la sabina albar o trabina, Juniperus Thurifera, árbol de copa densa y forma cónica, de madera aromática, (thurifera significa "productora de incienso") y apreciada para labores de carpinteria por su dureza y resistencia a los insectos.
Esta especie es propia de terrenos calizos y zonas de una altura superior a los 800 metros. Los parajes de esta pedanía poseen algunos ejemplos centenarios que han sido declarados patrimonio de la humanidad.
Junto a El Sabinar podemos encontrar, el nacimiento del río Alharabe.
El Sabinar celebra sus fiestas patronales el 24 de Agosto, festividad de San Bartolomé. (ver fiestas populares)
CALAR DE LA SANTA
CAMPO DE SAN JUAN
CAMPO DE BEJAR
Todos éstos pueblos tienen caracteristicas muy similares debido a su proximidad geográfica.
GASTRONOMIA
La gastronomia de Moratalla conserva entre sus tradiciones la influencia musulmana y la cercania con el territorio manchego. Quizá las particularidades se deban también al aislamiento geográfico de Moratalla.
Los ingredientes de las recetas son básicos, escasos en número y sencillos en su elaboración. Legumbres y hortalizas, aceite y harina, son elementos suficientes para elaborar recetas que se sirven, en muchas ocasiones, en fuentes únicas, recordando la costumbre de compartir un plato entre varios comensales.
Caldo de panecicos, licor de nuez o café, ensalada de alubias, distintos tipos de arroz, ollas de cardo y apio, son algunas de las curiosas recetas de la zona. Sin olvidar los dulces, desde el popular mazapán moratallero, hasta el aguamiel, el alajú, los amores, o el arrope para la celebración de Todos los Santos.
Los mantecados, si son sin manteca pasan a llamarse requemaos, y los hay de naranja, de vino, fritos, sequillos, todos ellos se pueden acompañar con sorbete de Pascuas, o con el licor de zurracapote, hecho con un litro de anís y dos litros de vino.
Los días nublosos y lluviosos son ideales unas buenas migas ruleras, hechas con harina, aceite, agua, sal y mucha, mucha paciencia.
También podemos encontrar las mejores mieles, en las que se advierten los más delicados aromas de ésta tierra.
ECONOMIA
Hoy en día solo quedan unos pocos ejemplos de lo que tiempo atrás fue la fuente principal de la economia de ésta zona. El cultivo de cereal, como el trigo y la cebada y, en menor medida, el cultivo de frutales de hueso, como el almendro, supuso durante largo tiempo la base económica de esta población
Se mantienen, así mismo, rebaños de ganado ovino y caprino, así como la recolección de plantas aromáticas. El cultivo de hortalizas en pequeña escala.
Esta zona no posee grandes zonas industriales de procesamiento de sus recurso agrarios, se trata pues de economías de subsistencia que permiten que estos parajes sigan siendo lugares de paisajes únicos en la Región de Murcia.
En éste último decenio un nuevo recurso económico ha venido a apoyar el desarrollo de éstas zonas, se trata del turismo rural. Aprovechando el atractivo de su entorno natural y el contraste de su climatología, se recuperan antiguas casas y caserios para ofrecerlas como alternativa turística a los grandes contras vacacionales.
NATURALEZA
El paisaje de éstos pueblos muestra relieves del prebético con amplios pliegues de calizas, dolomias, areniscas, y margas, distribuidas a lo largo de las sierras de más de mil metros de altura que componen el paisaje de esta zona, y entre las cuales destaca la del Zacatin, el collado de Cibarroya o el cerro de Castellar.
Hay que hacer mención de los paisajes kársticos que componen la naturaleza de El Sabinar, en los calares de la Santa y Cueva de la Capilla, así como en Hoya Campuzano.
Por un meandro próximo a El Sabinar discurre el tramo superior del rio Benamor que nace al pie de la sierra de Zacatín.
Lo mas destacado de ésta zona es el bosque de sabina albar o trabina (Juniperus Thurifera) apreciada para labores de carpintería por su dureza y resistencia a los insectos.
En cuanto a la fauna de estos parajes se pueden observar halcones peregrinos, búhos reales y chovas piquirrojas, así como águila real y jabalí.
La emigración continua de sus habitantes a zonas urbanas próximas a éstas pedanias, o a municipios colindantes como el de Caravaca, han despoblado estos parajes que, sin embargo, actualmente destacan por las amplias posibilidades de desarrollo como centros de turismo rural, aprovechando la belleza y singularidad de sus paisajes.
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